

La homofobia es una forma de discriminación por razón de preferencia sexual. Se trata del rechazo, prejuicio y estigmatización contra quien ha decidido conducir su vida sobre la base una preferencia sexual distinta de la heterosexualidad mayoritaria. Y es una forma de discriminación porque se expresa mediante una limitación de derechos, libertades y oportunidades de quienes han hecho suya esta opción sexual. Es además, una forma particularmente peligrosa de discriminación, pues con frecuencia conduce a la violencia contra quienes se atreven a vivir su sexualidad de manera diferente.
Nuestra Constitución, en su artículo 1°, es decir, en la primera de las garantías individuales para toda persona en México, prohíbe la discriminación por preferencias. Y aunque no lo especifica como “sexuales” estas preferencias, es lógico que entendamos que la Carta Magna no pone el acento en la defensa de preferencias gastronómicas o musicales (que, aunque siempre defendibles, no están amenazadas), sino en la de preferencias que pueden definir la ida de una persona, como las sexuales, que son esenciales en la construcción de un proyecto de vida y que, en efecto, exigen protección porque están con frecuencia amenazadas.
Las preferencias sexuales son parte de las libertades fundamentales de una sociedad democrática. La no discriminación es una manera de garantizar esta libertad, sin opinar, porque ello sólo incumbe a los interesados, acerca de su valor moral o religioso. El gran jurista italiano Luigi Ferrajoli dice que los derechos fundamentales son “la ley del más débil”. Tiene razón. La garantía constitucional de la no discriminación ha de proteger a todos, pero servirá más a quienes, como en el caso de las minorías sexuales, no comulgan con las ideas, moral y valores de la mayoría. Ésta última, desde luego, tiene también el pleno derecho de mantenerse en su respetable opción sexual elegida.
El próximo 17 de mayo se celebrará el Día Mundial Contra la Homofobia, coincidiendo con la fecha en que la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 1990, retira a la homosexualidad de la clasificación de enfermedades. Su objetivo es articular reflexiones y acciones a nivel mundial para luchar contra la violencia física, moral o simbólica ligadas a las preferencias sexuales o a la identidad de género. La idea es impulsar el reconocimiento de la ONU para que en esta fecha se conmemore este suceso. El sistema de ONUSIDA impulsa esta iniciativa también en México, misma que ha sido retomada por Democracia y Sexualidad (DEMISEX) y por Letra S, las cuales están sumando todos los esfuerzos civiles y gubernamentales para inscribir en el calendario nacional este día en México.
La discriminacion hacia los homosexuales, de parte de la sociedad, es muchas veces palpable gracias a los medios que no nos quitan del estereotipo del afeminado y "loca", que si existe entre muchos de nosotros. Es cierto, con el tiempo, estas "caracteristicas" se han ido tolerando, la discriminacion social va menguando. La gracia viene cuando entre nosotros mismos nos discriminamos (no me refiero a los homofobos que tambien son gay), cuando un activo dicese ser mas hombre que un pasivo, cuando una "loca" se menciona mas gay (gay puro supongo) que algunos discretos, y lo triste, cuando varios homosexuales estan en contra del transexualismo, que aunque no es lo mismo, estan siempre socialmente vistos desde el mismo lado de la balanza.
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